Podemos afirmar que el buen funcionamiento de los ovarios va a depender de que posean una buena inervación proveniente del plexo ovárico, del celíaco, de los nervios esplénicos mayor y menor del plexo solar, como así también de los plexos vesical, útero-vaginal y hemorroidal medio. Todos estos plexos o manojos de nervios, discurren a ambos lados de la columna vertebral en la zona lumbar y sacra (cintura y pelvis) en estrecho contacto con cada vértebra. Por lo tanto, cualquier desviación, falta de alineación o desarreglo producido en este sector como consecuencia de golpes, caídas, sedentarismo, escoliosis, puede alterar la buena ovulación, el desarrollo saludable del óvulo y la irrigación suficiente en la zona. Finalmente, es importante tener en cuenta que los nervios espinales provenientes de la zona lumbar son fundamentales para el buen funcionamiento de los genitales externos (la vulva y el pene).
En los últimos congresos de ginecología y obstetricia se subrayó que sólo en el 30% de los casos de esterilidad se conocen las causas. Al otro 70% se le adjudican “razones psicológicas o emocionales”. Ante esta aseveración, cabe preguntarnos si en ese 70% no habrá pacientes que podrían encontrar una solución en el tratamiento con terapias manuales como, entre otras, la praxis vertebral.